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sábado, 12 de octubre de 2013

Álvaro Mutis: recuerdos del tiempo viejo (Con permiso de don José Zorrilla)

JOSÉ EMILIO PACHECO
11 DE OCTUBRE DE 2013

MÉXICO, D.F. (Proceso).- A finales de 1959 se necesitaba cierto valor para decir que uno admiraba a Borges. Todo el mundo parecía estar en contra de él, en particular los que poco tiempo después serían sus más fanáticos devotos.

La Revista de la Universidad ocupaba el décimo piso de la Rectoría. Desde allí podía observarse un cuadro pintado por un José María Velasco que hubiera salido del taller de Brueghel. El Ajusco intacto, el Pedregal casi deshabitado, el aire sólo estremecido en su transparencia por el humo que salía de la fábrica de papel.

Juan García Ponce llegó a decirme:

–Ven a ver cómo destrozan a tu ídolo –y me condujo a la oficina de la redacción. Allí se encontraba Álvaro Mutis. Repitió las objeciones consabidas y se ganó de inmediato mi hostilidad.

Ya no le dije cuánto me habían impresionado las crónicas que unos meses atrás le hizo Elena Poniatowska, con dibujos de Alberto Beltrán en nuestra Biblia de entonces, el suplemento México en la Cultura. En aquellos días Mutis estaba preso en Lecumberri por haber dispuesto del dinero que le daba para relaciones públicas una aerolínea. No actuó en su beneficio, sino en auxilio de jóvenes escritores y pintores sin blanca. El texto se recogió en un libro, Palabras cruzadas, que por razones desconocidas nunca se ha reimpreso.

El maestro perfecto

Francisco Cervantes editaba en Querétaro una revista muy humilde, Ágora. En ella publiqué unos poemas que ahora supongo malísimos. El profesor de literatura de Cervantes era hermano de Efraín Huerta. Gracias a Efraín, Francisco se hizo amigo de Elena y de Beltrán, y por tanto de Mutis. Él le dijo que quería conocerme debido a los textos de Ágora. Un domingo por la tarde nos recibió en su apartamento de avenida Coyoacán, muy cerca del parque hoy abolido que se consagraba a la memoria del mariscal Sucre.

Durante muchos años ese lugar fue, por la infinita generosidad de Mutis con un desconocido de más que dudoso porvenir, mi aula informal, mi taller literario, mi indicador y examen de lecturas. Mutis, que jamás dio clases, era el maestro perfecto capaz de suscitar en sus oyentes el mayor entusiasmo, el deseo de escribir, la voluntad de saber.

Como Fernando Benítez, Mutis fue incapaz de retener uno solo de sus libros. Su alegría era comunicar y compartir sus admiraciones. Yo salía de su casa con un volumen para mí inaccesible de La Pléyade o un libro o varios de Conrad en la serie editada para Emecé por Borges y Bioy Casares. Al mismo tiempo me regalaba textos colombianos y ejemplares de Mito, la gran revista de Jorge Gaitán Durán. 

El viaje que no fue

En sus páginas me entusiasmó El coronel no tiene quien le escriba.

–Bueno, si le gustó (me habló siempre con el “usted” colombiano que es una forma de tuteo inaccesible para nosotros los extranjeros) le voy a regalar La hojarasca. Jamás lo presté porque en México no hay otro ejemplar.

La relación llegó a ser tan íntima que una noche le conté de mi tragedia. Para los demás no era ningún desastre sino una experiencia normal, dolorosa pero indispensable. Sin embargo, los 20 años son la peor edad de la vida. El mundo se me había acabado cuando me dejó A. Ella, a los 18, era de tiempo atrás una mujer nada dispuesta a lidiar con quien seguía siendo un niño.

–Tengo la solución. Usted se me va a trabajar con Gabo. Si se queda aquí seguirá sufriendo al pasar por los lugares que compartieron, al verla con otros, al entender que las puertas de su casa se le cerraron para siempre.

Todo parecía ir muy bien pero el posible trabajo se deshizo y fue García Márquez quien tuvo que venir a México. Carlos Fuentes siempre poseyó la habilidad para alquilar en cualquier parte del mundo casas de amigos ricos. Se creó en el imaginario del rencor la idea fantasiosa de un grupo delictivo que cerraba el camino a los buenos escritores, vivía en mansiones de San Ángel y se desplazaba en automóviles deportivos. En efecto, Fernando Benítez tenía uno que era su única posesión. Monsiváis y yo éramos la refutación viva de esas nociones pues habíamos entrado en el suplemento cuando éramos simples estudiantes sin familia rica ni poderosa, vivíamos sin dinero y empleábamos todas las líneas de camiones, tranvías y trolebuses.
 

Hemingway y García Márquez

En una reunión dominical en el jardín dije:

–Hoy llega a México Gabriel García Márquez.

–¿Quién es García Márquez? –preguntaron varios. Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, Fuentes y yo contestamos:

–El mejor escritor colombiano.

Por la noche fui al cine Paseo con D., tan bella e inteligente como A. Su sola presencia había borrado todo vestigio de la tragedia. En el dominical Claridades vimos que en ese 2 de julio de 1961 había muerto Hemingway. Pasaron años antes de que el accidente se revelara como un suicidio. Para mí fue acto simbólico: la novela angloamericana dejaba el paso a la hispanoamericana.

Llegué a mi casa y me sorprendió hallar esperándome a Mutis y a García Márquez.

–Tienes el único ejemplar que hay aquí de La hojarasca. Es urgente que nos lo prestes. Te lo devolvemos de inmediato.

Les di el libro.

En honor de García Márquez debo decir que me lo devolvió seis años después, cuando bajo un diluvio fue a dejármelo junto con uno de los primeros ejemplares (sin la portada de Vicente Rojo, demorada en el correo) de Cien años de soledad.

Aquel domingo de julio lo prioritario era encontrar alguna fuente de ingresos. Ofrecí lo muy poco que estaba a mi alcance: una nota sobre Hemingway para México en la cultura y un cuento para la Revista de la Universidad

La última noche en el laberinto

Pasaron los años y no dejé de leer ni frecuentar a Mutis. Ya en los setenta nos invitaba a comer cada semana a Ignacio Solares, a Cervantes y a mí. Comenzó una larga época en que viví fuera de México la mayor parte del año. Se acabaron las reuniones semanales y muchas cosas más.

En 1986 fuimos a una reunión literaria en Toronto. Mutis estuvo tan lúcido, encantador y cariñoso como siempre. Nos hospedaron en la universidad de York en unos dormitorios estudiantiles desiertos por vacaciones: cien o mil edificios idénticos. No fue difícil dar con el cuarto asignado a Mutis. Me despedí. Él generosamente se ofreció a acompañarme hasta el mío.

Durante no sé cuántas horas erramos por ese laberinto sin luz, primero entre risas, después con un creciente e inconfesado pánico. No había nadie y los teléfonos de la universidad dejaban de funcionar a partir de las 12. El fantasma de Maqroll el Gaviero nos orientó por fin y Mutis pudo hallar el número de mi cuarto. Nos despedimos con un gran abrazo. Sin que mediara pleito ni discordia, jamás nos encontramos de nuevo.

Alvaro Mutis vive en mi memoria no como el Gaviero, sino el capitán que por lo menos tres veces me salvó del mar de los Sargazos, el estrecho de la ignorancia y el océano de las Tormentas.

 Tomado del portal de Proceso.

miércoles, 16 de febrero de 2011

La televisión y los productos milagro


Jenaro Villamil


MÉXICO, D.F., 15 de febrero (apro).- “¿Te imaginas lo que sucedería si tu hígado te hablara?”, dice una voz en off que comienza a relatar todas las afectaciones hepáticas posibles que pueden ser curadas, milagrosamente, por un medicamento con extracto de slimarina hasta en 80%. Esta maravilla de producto se llama Chardon de Marie, es comercializado a través de Inova y sus anuncios publicitarios están en todas las pantallas televisivas.

Lo que no dice el anuncio publicitario es que por los 700 pesos (más gastos de envío), el Chardon de Marie (que no tiene nada qué ver con Francia ni con Florence Cassez) puede generar náuseas, vómito, dolor abdominal, mareo, colapsos, urticaria. Por esta razón, este producto forma pare de los 13 pseudomedicamentos que la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris) retiró del mercado y, especialmente, de los anuncios publicitarios.

Otro producto que ha sido retirado y que se comercializa a través de CV Directo, se llama Malunggay. El infomercial que acapara toda la barra nocturna en televisión abierta y restringida afirma que “existen evidencias en todo el mundo acerca de las propiedades curativas del árbol de la maringa”. Entre esas “evidencias” se promete combatir el dolor de cabeza, colitis, grastritis, diabetes, mala circulación, presión alta o baja, problemas de próstata y hasta tumores.

El engaño de estos productos, junto con la famosa crema Cold Heat Extreme, se basa en dos claros fenómenos de hipercomercialización: la falta de un reglamento en materia de publicidad sanitaria que le obligue a los medios electrónicos solicitarles el permiso sanitario a las empresas antes de difundirlos y la urgencia comercial de Televisa, TV Azteca y los más de 50 canales de televisión restringida (la mayoría propiedad de Televisa) que han inundado la barra nocturna con estos anuncios, sin importarles la salud de sus propias audiencias.

Tan sólo la empresa CV Directo invirtió en publicidad televisiva mil 395 millones 978 mil pesos en 2009, según los datos de la consultora KP Alazraki, Central Media, ubicándose en el lugar 9 como una de las compañías con mayor nivel de inversión, sólo superada por Bimbo, Kellogs, Nestlé, EsMasMovil, Telcel y el gobierno de la República que, quizá, publicitan otro tipo de “productos milagro”.

La compañía Asepxia destinó para su promoción televisiva un total de 895 millones 620 mil pesos durante el mismo periodo, por arriba de compañías como Garnier, Nivada, Huggies y hasta el gansito Marinela, que mantiene cuenta aparte a la de Bimbo.

La otra promotora de productos “milagro” es la empresa Cicatricure que invirtió 758 millones 933 mil 168 pesos para anunciarse en televisión, durante el mismo periodo, más incluso que Banamex, Chevrolet o la cerveza Tecate.

Por esta razón, no es difícil imaginar el descontento que ha generado entre los dueños de las televisoras, tan acostumbrados a la impunidad publicitaria, la orden del comisionado de Cofepris, Miguel Angel Toscano, para eliminar del aire 13 productos “milagro” que son de los más vistos por las audiencias televisivas.

Estos primeros 13 productos son apenas un pequeño botón de muestra de una lista de 250 productos que la Cofepris ordenó retirar desde 2010 y sumaban un total de 307 anuncios publicitarios.

Y eso que entre los “productos milagros” retirados por Cofepris no están incluidos los tenis que ayudan a bajar de peso con sólo caminar diez minutos al día o los vibradores que nos prometen cuerpos esculturales que serían la envidia de Christiano Ronaldo o la cantidad de vaciladas para incrementar la potencia sexual y hasta los centímetros del miembro masculino.

En su conferencia de prensa, el propio Toscano reconoció que la sanción más alta a la que pueden aspirar los laboratorios o empresas que fabrican y comercializan este tipo de productos es de un millón de pesos. Si invierten más de 2 mil millones de pesos en anuncios publicitarios, pagar una sanción y darle la vuelta a la ley no representa absolutamente nada para el nivel de negocio.

“Admiten que su publicidad es incorrecta, la retiran, pero le cambian el pautado y la vuelven a introducir. Resulta que lo que hacen es cambiar en horario y pasarlo a otro, y dicen ‘ahí no me lo sancionaste’ y tenemos que iniciar un procedimiento nuevo”, relató el comisionado Lucio Lastra, responsable de Operación Sanitaria de Cofepris.

Tanto Lastra como Toscano resultaron ser los adversarios más importantes para Televisa, a raíz del audioescándalo que se generó en noviembre de 2010, cuando los noticiarios de la compañía de Azcárraga Jean difundieron una llamada telefónica donde supuestamente un alto funcionario del Seguro Social se ponía de acuerdo con el director de una empresa farmacéutica para ganar una licitación millonaria en el IMSS.

El audioescándalo resultó ser un fraude. Más bien representaba una advertencia para Cofepris. Tal como lo documentó Proceso, este organismo había sancionado al laboratorio Landsteiner, con vínculos familiares y empresariales con altos ejecutivos de Televisa, por haber defraudado en las pruebas de bioequivalencia de un medicamento para diabéticos.

Por menos que lo anunciado hace unos días por Cofepris, Televisa emprendió un linchamiento mediático. ¿Qué harán ahora con el retiro de anuncios que representan miles de millones de pesos en publicidad?

Cofepris advirtió que el nuevo reglamento prevé introducir una figura nueva para evitar la impunidad mediática en estos casos: el de cómplice solidario, es decir, aquellos medios de comunicación que transmitan publicidad de aquellos productos que no cuenten con un permiso de la Secretaría de Salud.

Y ahí sí, vendrá la otra guerra de los productos “milagro”.


www.jenarovillamil.wordpress.com

Obtenido el 16 de febrero de 2011 de Proceso.

Carmen y la libertad


Alejandro Encinas Rodríguez


15 de febrero de 2011

La rescisión del contrato de Carmen Aristegui con MVS Radio tras difundir la noticia sobre la manta que diputados del PT y PRD desplegaron en la Cámara de Diputados, aludiendo el presunto alcoholismo de Felipe Calderón, da cuenta, una vez más, de una política del Estado mexicano contra periodistas y medios de comunicación que incomodan por su ejercicio profesional al status calderonista.

La libertad de expresión es uno de los pilares fundamentales de la democracia. Es la libertad primaria sin la cual se colapsan las demás libertades. La libertad de expresión y de conciencia son derechos consagrados universalmente y el Estado debe garantizar su ejercicio.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye no ser molestado a causa de sus opiniones, el poder investigar y recibir informaciones y opiniones, y difundirlas sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. La Convención Americana sobre Derechos Humanos señala: "Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole”, sin censura.

En los últimos años la actividad periodística ha sido objeto de ataques sistemáticos por actores disímbolos. Para Reporteros sin Frontera, “México se ha convertido en el país más peligroso del continente para los medios de comunicación. La actividad de los cárteles de la droga, sumada a la ineficacia y la corrupción de las autoridades, explican en gran parte este panorama”. De acuerdo con la Federación Internacional de Periodistas, México se considera uno de los países con mayor inseguridad para el periodismo en el mundo, sólo superado por Paquistán. Durante los últimos 10 años han sido asesinados 68 periodistas; de éstos, 55 ocurrieron durante este sexenio. En la 66 Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa, Calderón afirmó que la principal amenaza a la libertad de expresión es el crimen organizado y que desde su gobierno no habrá ni ha habido "mordazas ni censura".

Sin embargo, los ataques a la libertad de expresión no se limitan a la violencia del crimen contra informadores, ya que existen otras acciones que igual o mayor daño infligen al sistema democrático: por ejemplo, la censura y la concentración de la asignación publicitaria oficial.

Por ello, el acto de censura en contra de Carmen Aristegui no es un hecho aislado, es parte de una política que se ha presentado desde el inicio de la actual administración cuando se cerró el programa Monitor Radio y Diario Monitor de José Gutiérrez Vivó, quien había difundido ampliamente la campaña de López Obrador. Al igual que la campaña para desprestigiar a la revista Proceso y desacreditar el reportaje que difunde que Calderón y el narcotraficante Sergio Villarreal, El Grande, convivieron en una fiesta, así como la resolución de un juez sentenciando por daño moral a la revista Contralínea.

Diversos medios enfrentan boicot publicitario, en particular medios críticos a las administraciones panistas: Forum, Proceso, Contralínea, El Sur de Acapulco y los diarios AM y Al Día de Guanajuato, excluidos de la publicidad oficial, con lo que se pretende propiciar su cierre, como sucedió con La Carpeta Púrpura.

La censura es el poder que ejerce el Estado para prohibir la difusión pública de información que postule una opinión contraria al orden establecido. Por ello, la esencia de todas las libertades es la libertad de expresión, ya que permite dar contenido a los derechos políticos de los ciudadanos. De ahí la importancia de brindar nuestra solidaridad a Carmen Aristegui y exigir reinstalar su invaluable espacio de libertad.

alejandro.encinas@congreso.gob.mx

Coordinador de los diputados federales del PRD


Obtenido el 16 de febrero de 2011 de El Universal.

viernes, 7 de enero de 2011

Migrantes y derechos humanos pendientes

Ana María Aragonés


Cuando hablamos de migrantes parecería que se trata de una especie humana distinta de aquella que permanece en sus lugares de origen, y por tanto pueden ser sujetos, con mayor facilidad, de violación de sus derechos humanos, sobre todo si son indocumentados. Se pasan por alto los preceptos derivados del derecho internacional de los derechos humanos, que establece y proporciona a todos los individuos, independientemente de su nacionalidad, la protección que deben hacerse valer ante cualquier Estado.

La mayoría de los estados receptores de migrantes limitan el goce pleno de esos derechos sólo a sus nacionales, lo cual convierte a los migrantes en seres humanos extraordinariamente vulnerables. Se echa a andar un poder enmarcado en la llamada soberanía, bajo la cual serán los países los que decidan quién circula y quién no en el marco de sus fronteras. Sin embargo, a través de las fronteras –que son porosas porque así conviene a los países receptores– llegan muchos migrantes indocumentados y los países se rehúsan a otorgar los papeles correspondientes, aun cuando son utilizados muy productivamente en sus economías. Y bajo estas estrategias tienen el "derecho" de aplicar la ley pasando por encima de sus derechos humanos cuando así lo requieren, y alcanzan expedientes tan dolorosos como las deportaciones.

Pero el mundo ha cambiado mucho desde las propuestas de soberanía de Jean Bodin (1576) y Thomas Hobbes (1651), y hasta del propio Jean Jacques Rousseau (1762), quien por cierto incorporó un concepto central al considerar que la soberanía radica en el pueblo. A partir de la globalización, los países se han interconectado como nunca y la migración se ha convertido a partir de los años 1990 "en un elemento integral de la economía mundial" (Organización de Naciones Unidas). Si bien estos movimientos responden a intereses económicos de los países receptores y de las necesidades de los expulsores, sus flujos se han visto obstaculizados como nunca, favoreciendo con ello la violación de sus más elementales derechos humanos, y no se les reconoce sus extraordinarios aportes tanto al país de destino como al de origen.

El capitalismo siempre se ha sostenido en los desequilibrios y desigualdades entre las naciones, y son precisamente estas las condiciones las que han favorecido el fenómeno migratorio. Sin embargo, bajo la globalización, estas desigualdades se han profundizado como nunca, con graves consecuencias para la mayoría de los seres humanos. La falta de protección tanto de sus países de origen como de recepción los han convertido en una reserva mundial que puede ser explotada según lo requieran las economías mundiales. El concepto que daba Fernando Claudín a la migración como "el cuarto mundo" es perfectamente correcto, pues ahora como nunca los derechos humanos están en el papel, pero han desaparecido de la escena para estos trabajadores.

Los casos de Estados Unidos y México son paradigmáticos en lo que a la violación de los derechos humanos corresponde.

Estados Unidos, el más importante receptor de trabajadores en el mundo, ha violado gravemente los derechos humanos de jóvenes que habían llegado de pequeños con sus padres indocumentados, al prohibir que pudieran continuar con sus estudios en la universidad, o bien que sirvieran a las fuerzas armadas por dos años. Este país se considera paladín de los derechos humanos, y sin embargo viola uno central, que es la educación, la cual está consignada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (artículo 26,1), que señala entre sus objetivos "el pleno desarrollo de la persona humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y los grupos étnicos".

Estados Unidos, al violar un derecho fundamental como es el de la educación, se está asegurando una mano de obra barata y vulnerable, pues, al no otorgar a los indocumentados papeles para regularizar su situación les impide escalar a mejores condiciones de vida y de movilidad social. Ha incrementado en forma extraordinaria las deportaciones, alcanzado 365 mil personas, según diferentes fuentes, sin importar que lleven 10 o 15 años trabajando en el país, creando una serie de beneficios que no se les reconocen. Para colmo, en la mente de algunos republicanos está la idea de cancelar la ciudadanía de los hijos nacidos en Estados Unidos de padres indocumentados, aun cuando esto sería contrario a la enmienda 14 de la Constitución.

México también está en el banquillo de los acusados, pues no puede seguir justificando las tragedias que están pasando los migrantes centroamericanos y lavarse las manos simplemente culpando a la delincuencia organizada, cuando tambien hay autoridades involucradas. El Estado tiene la responsabilidad de cuidar de todos aquellos que pasan por su territorio, sean documentados o no, y castigar a los culpables, cosa que está muy lejos de suceder. Tal como queremos que suceda con los mexicanos que sufren gran cantidad de percances en Estados Unidos.

Superar las graves situaciones que viven los migrantes nos obliga a todos como sociedad a formarnos en el respeto por la dignidad humana y de los derechos humanos y obligar a los estados a que actúen en esa direccion, situacion que lamentablemente sigue siendo una asignatura pendiente.

amaragones@gmail.com
Obtenido el 7 de enero de 2010 de: http://www.jornada.unam.mx/2011/01/07/index.php?section=opinion&article=003a1pol

viernes, 9 de abril de 2010

El caso Paulette, las trampas del "reality"


Jenaro Villamil


MÉXICO, D.F., 6 de abril (apro).-
“Ustedes me dicen en qué momento puedo llorar”, les dijo Lisette Farah a los reporteros de TV Azteca que la entrevistaron hace diez días, en el mismo dormitorio en el que se encontró el cadáver de su hija Paulette, una niña de cuatro años cuya desaparición y posterior hallazgo se han convertido en un auténtico reality show, un fenómeno de rating para los noticiarios de medios electrónicos y un tópico constante en las redes sociales.
Nadie de la Procuraduría del Estado de México aisló antes el dormitorio de la menor. Nadie de la propia familia privilegió la privacidad o el derecho a la intimidad frente al pulpo mediático que los acosó, los siguió y ahora se convierte en su patíbulo.

Los propios medios fueron envueltos en la dinámica de este caso que tiene todos los ingredientes de un reality judicial: pistas falsas, contradicciones de las autoridades, una psicóloga que imita al Doctor House, una madre que es presentada como Catalina Creel, un pleito familiar típico de los melodramas televisivos.

Además, un gobernador compulsivo, Enrique Peña Nieto, con su imagen que sale “en defensa” de su procurador Alberto Bazbaz para que su copete no acabe sepultado en la tragicomedia mediática, y el coro griego de los seguidores de las redes sociales que han suplantado al Ministerio Público y juzgan a todos los que se han involucrado en este caso.

Tan sólo en Facebook se abrió un foro que hasta ahora tiene 285 fans bajo el título “Si no se hace justicia en el caso Paulette no voto por Peña Nieto”. En Youtube el video titulado “El Misterio de la Ropa de Paulette” ha roto en menos de una semana el récord con 162 mil 615 reproducciones. Los usuarios desahogan toda la rabia social prevaleciente en contra de las autoridades ministeriales y de la impunidad judicial.

Las televisoras son los protagonistas esenciales de este brote mediático. Televisa, tan tacaño con su tiempo-aire informativo, le ha dedicado más de cinco horas a la cobertura del caso en menos de una semana; TV Azteca, con su estilo de dramatización, se ha convertido en el fiscal. Milenio TV rompió récord de audiencias durante la conferencia en vivo del procurador Bazbaz.

Medios internacionales, como El País, CNN en Español y las agencias informativas norteamericanas y europeas han centrado más atención en este caso que en otros expedientes tanto o más graves como el incendio de la guardería ABC, en Hermosillo, Sonora.

En este expediente no hay inocentes y sí muchas responsabilidades y coartadas encubiertas por la dinámica del reality. El exceso de intrusión mediática no ha sido para informar de un caso de presunto secuestro, primero, y ahora de homicidio sin móvil claro, sino para regodearse en la incapacidad de la procuraduría mexiquense y entrevistar a los principales involucrados que alientan la hoguera del linchamiento.

Tras la liberación de los cuatro arraigados –los padres y las dos niñeras–, el domingo 4, las entrevistas televisivas se han convertido en sustitutos de los fiscales, psicólogos y hasta de asesores matrimoniales.

Lisette Farah apareció en entrevista con Adela Micha para alegar inocencia ante la cortina de sospecha que tramó la propia Procuraduría mexiquense. Y su esposo Mauricio Gebara dio una multitudinaria rueda de prensa para afirmar: “sólo creo en mi inocencia”.

El reality es un término acuñado en los años noventa para clasificar a los nuevos géneros televisivos creados como maquinarias intensivas de rating, ese dios oculto que define los contenidos televisivos no a partir de la calidad sino de la capacidad de comercializar masivamente.

Los reality mezclan la realidad con la ficción, la información con el guión oculto de los productores telegénicos, descontextualizan para privilegiar el llanto, la ira, la indignación, las emociones primarias de una sociedad ayuna de expectativas.

El secreto de un reality es desatar una agenda mediática a partir de los escándalos –reales o ficticios– para encubrir otros temas incómodos para las grandes audiencias o simplemente para generar un fenómeno de audiencias que les permitan a los medios masivos erigirse en gestores de la opinión pública.

El reality judicial es un subgénero que simula un periodismo de investigación, en torno a un homicidio, un secuestro o algún delito que cimbre las emociones de las audiencias.

El secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, nos ha recetado en los últimos cuatro años varias muestras de su capacidad para producir realitys policiacos o judiciales. Ahí está el caso de la presunta secuestradora Florence Cassez, que detonó un conflicto diplomático entre Francia y México.

El problema de los realities es cuando los principales protagonistas se salen del guión y el espectáculo se transforma en un Frankeinstein incómodo, incluso para los propios medios que le apostaron al manoseo y a la intoxicación de sus audiencias.

El caso de la niña Paulette tiene todos los ingredientes de un reality que ha cobrado vida propia y amenaza con asfixiar a todos los que le apostaron a utilizar la indignación social por la desaparición de una menor, con problemas de capacidades diferentes, y encubrir una descomposición de la elite mucho más profunda de lo que se alcanza a observar.


Email: jenarovi@yahoo.com.mx


Obtenido el 9 de abril de 2010 de: http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/78126

lunes, 5 de abril de 2010

Terremoto en Mexicali: ¿la llegada del efecto Twitter?



Por Pepe Flores

Twitter lo hizo de nuevo: un terremoto de 7.2 grados de magnitud azotó en Mexicali, Baja California. Mientras que Televisa, la televisora más grande del país, se abocaba a la transmisión del partido de fútbol Guadalajara – América, la respuesta en la red social fue inmediata: fotografías, búsquedas de personas, reportes, organización ciudadana. Al igual que en el caso chileno, la acción ciudadana se hizo notar desde el primer instante, contrastando con una respuesta lentísima por parte de los medios mexicanos. Vaya, ¡incluso los medios estadounidenses le prestaron más espacio y más atención al suceso!

Si hace algunos años se teorizó sobre el efecto CNN, poco a poco comienza a surgir un efecto Twitter. El efecto CNN sostiene que, al enfocarse la atención mediática en un conflicto en particular, una tragedia, o un incidente internacional, las noticias demandan acciones políticas inmediatas. Para no quedar en evidencia, los gobiernos del mundo desarrollan políticas, operaciones militares y demás decisiones bajo la presión mediática. En el caso particular de los desastres naturales, la fuerza de las imágenes no sólo actúa sobre los gobiernos, sino que también desencadena las donaciones por parte de la sociedad civil.

Sin embargo, una de las grandes críticas al efecto CNN es que apresura las decisiones del gobierno, cada vez menos pensadas, obedientes a una opinión pública hambrienta de un movimiento de timón, sin importar si es la dirección correcta.. Cabe recordar las palabras de Lee Hamilton, encargado de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes de EE.UU, sobre la intervención en Somalia: “Fueron las imágenes de niños hambrientos, no objetivos políticos, lo que nos llevó a Somalia en 1992. Y fueron las imágenes de las perdidas estadounidenses y no la realización de nuestros objetivos, lo que nos hizo salir”.

¿Ocurrirá lo mismo con Twitter? En los últimos meses hemos atestiguado que posee el mismo efecto para (con)mover a la sociedad civil a realizar acciones de apoyo. La cobertura es capaz de competir con la de una cadena televisiva, minuto a minuto. No obstante, su ilusión de omniscencia le añade dimensiones con las que la TV no puede competir, un acercamiento vivencial, único y particular. Permite ver el fenómeno desde muchas aristas, una gama de perspectivas de primera mano. No nos limitamos a un encuadre, una cámara. Vemos a través de una infinitud de ojos, cada uno con su propia historia.

Sin embargo, no debe tomarse como un mero elogio. Twitter ha demostrado su eficacia para llamar la atención y promover la acción, pero aún no logra el peso del mainstream. Sí, Twitter sobrepasa en alcance, pero aún tiene materias pendientes en la profundidad de la información. La construcción de liderazgo de opinión, la credibilidad, el análisis experto, son situaciones que aún están bajo la niebla de una herramienta que se reinventa día a día.

Aún así, el panorama es optimista para una red social que, bien encausada, es capaz de generar una alternativa al poder mediático convencional. Twitter ya ha logrado ponerse a la par cuando se trata de desastres naturales. La pregunta es si logrará el mismo poder de presión en otros tópicos: denuncias ciudadanas, casos de corrupción, inconformidad social. Por ahora, por lo menos en México, ésa es materia pendiente.

Obtenido el 5 de abril de 2010 de: http://alt1040.com/2010/04/terremoto-en-mexicali-la-llegada-del-efecto-twitter

sábado, 27 de marzo de 2010

La discriminación múltiple en México




Miguel Concha

El análisis clásico de la discriminación se ha realizado desde la óptica de que ésta se da a partir de un rasgo sobre el que se hacen distinciones entre personas, que provocan la restricción de algún derecho fundamental: una mujer, a la que se le ha negado un trabajo por su condición de género, o el rechazo sufrido por un afrodescendiente en una universidad pública, basado sólo en el color de su piel. Aunque en muchas ocasiones esto es así, en otras la víctima sufre discriminación no sólo por pertenecer a un grupo de personas tradicionalmente marginadas (indígenas, gitanos o judíos, etcétera), sino porque pertenecen al mismo tiempo a dos o más grupos en situación de vulnerabilidad. Las víctimas de la discriminación, al pertenecer al mismo tiempo a varios grupos en desventaja, pueden sufrir formas agravadas y específicas de rechazo. Esta idea fue reconocida por primera vez en el ámbito internacional en la Conferencia de Naciones Unidas contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y la Intolerancia, celebrada en Durban, Sudáfrica, en 2001. En la declaración de Durban se introduce en su artículo dos la noción de la discriminación múltiple”, al señalar: “Reconocemos que el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia ocurren en razón de la raza, el color, la nacionalidad o el origen étnico, y que las víctimas pueden sufrir múltiples o agravadas formas de discriminación basadas en otros factores, como el sexo, la lengua, la religión”.

En países como Canadá ha sido bien estudiado dicho fenómeno. Podemos citar el Informe de la Comisión de Derechos Humanos de Ontario, del 9 de octubre de 2001, titulado “Un enfoque interseccional de la discriminación. Tratando múltiples rasgos en las demandas de derechos humanos”. En él se presentan ejemplos que dejan claro el fenómeno: una mujer puede estar más expuesta al acoso sexual si concurren en ello otros factores de vulnerabilidad, como, por ejemplo, ser recién llegada a ese país. Este enfoque toma en consideración el contexto histórico, social y político, y reconoce la experiencia del individuo basada en la intersección de todos los factores relevantes. El tema ha sido tratado por Fernando Rey Martínez, profesor de la Universidad de Valladolid, España, quien, en un artículo titulado “La discriminación múltiple, una realidad antigua, un concepto nuevo”, señala que la combinación de género y de grupo étnico entre sí y con los demás factores es de hecho lo más frecuente. Por lo que una determinada minoría dentro de una minoría merecerá mayor protección, en la medida en que su discriminación sea socialmente más o menos significativa.

Parece evidente que estos elementos deberían ser analizados en México para reconocer en su justa magnitud el problema de discriminación que sufren determinadas personas. Pensemos en el caso de los migrantes centroamericanos que transitan por nuestro territorio. Recordemos que en las observaciones al Estado mexicano de 2006, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial señaló su preocupación por “la situación de los trabajadores migrantes que provienen principalmente de comunidades indígenas de Guatemala, Honduras y Nicaragua; en particular, respecto de las mujeres que son víctimas de abusos, tales como largas jornadas laborales, falta de seguro médico, maltrato físico y verbal, acoso sexual y amenazas de entregarlas a las autoridades migratorias por ser indocumentadas”. Para conocer la grave situación que viven las migrantes en nuestro país, hay que revisar algunos resultados del Informe Especial de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) sobre los Casos de Secuestro en contra de Migrantes. Este documento señala que “las mujeres migrantes en particular ven acentuada su condición de vulnerabilidad, al ser víctimas de los secuestradores, tal como revelan diversos testimonios obtenidos durante la presente investigación. Los abusos sexuales y los frecuentes casos de violación van persistentemente asociados a los eventos de secuestro de mujeres migrantes.”

Es importante añadir que después de ser víctimas de delitos, esas mujeres no acuden a denunciar los hechos, pues temen ser remitidas a la autoridad del Instituto Nacional de Migración (INM), en cumplimiento del artículo 67 de la Ley General de Población y el 201 de su reglamento, los cuales prevén que todas las autoridades ante las cuales comparezcan los extranjeros a tramitar asuntos de su competencia deberán exigir previamente que comprueben su legal estancia en el país, y que, en caso de que éstos no puedan acreditarla, están obligadas a ponerlas a disposición del INM. La propia CNDH considera que estas disposiciones son “violatorias de los derechos humanos, especialmente por lo que se refiere a la no discriminación”. Es evidente que la situación de vulnerabilidad por ser migrante se agrava si ese mismo migrante es indígena, y aún más si es mujer. Ello deja en claro la importancia de reconocer ante qué tipo de discriminación nos encontramos y cuáles son los grupos de personas que son más susceptibles de sufrir tratos discriminatorios especialmente agravados.

Los hechos señalados por el comité son evidencia de la discriminación sistemática en contra de mujeres indígenas migrantes, pues están bien documentados los actos de violencia cometidos contra ellas, así como la gran impunidad de la que gozan las personas implicadas en esos hechos. Todo ello es fruto de la discriminación, una discriminación tolerada e incluso fomentada por el Estado.


Obtenido el 27 de marzo de 2010 de: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/27/index.php?section=opinion&article=015a2pol

lunes, 25 de enero de 2010

Legislar contra la comida chatarra



Iván Restrepo

En la escuela primaria de Iztapalapa, donde estudia Paula, no venden comida chatarra. Los alumnos pueden comprar tacos de guisado, tortas, fruta picada, gelatinas, arroz con leche, helados y paletas, aguas frescas y refrescos de la cooperativa Pascual. Los maestros y los papás de Paula le han hablado mucho de los daños que causa la comida chatarra y los refrescos elaborados por las dos trasnacionales que dominan el mercado en México y el mundo. Ella escucha los mensajes de las autoridades y los especialistas que informan a la población sobre los problemas que tales productos ocasionan a la salud: diabetes y obesidad, entre otros. Pero también recibe el alud de anuncios que incitan a consumir lo que no alimenta, porque la realidad es que no hay medidas que reglamenten la publicidad de productos que hacen daño y se expenden libremente en escuelas, oficinas públicas y, el colmo, en los centros de salud.

Mientras los mensajes oficiales afirman que la comida chatarra hace daño, reina la chispa que refresca, engorda y enferma aun en las zonas rurales más aisladas. Cómo no ha de ser así, si hace justo un año las comisiones de Salud y Economía, presididas por Acción Nacional, rechazaron legislar para acotar la publicidad de comida chatarra, argumentando que las madres de familia eran las responsables de la obesidad infantil por los alimentos que proporcionan a sus hijos.

Ésos y otros legisladores ignoraron los datos divulgados esos mismos días por el secretario de Salud, José Angel Córdova, también panista, que demuestran cómo los malos hábitos alimenticios, propiciados por la publicidad engañosa y machacona, son una de las principales causas del grave problema que es ahora la diabetes en México.

El doctor Córdova recordó que cada año la televisión emite 20 mil promocionales dirigidos a la población infantil; que en 8 mil se promueve el consumo de productos con alto contenido calórico, como las golosinas. Cada día, en promedio, un niño ve en la tele 61 anuncios, muchos de los cuales mienten, pues no producen los efectos milagrosos que dice la publicidad y, por el contrario, perjudican a los consumidores.

El secretario de Salud abogó entonces por estímulos fiscales, entre otras medidas que alienten a la industria a elaborar productos más nutritivos, pues, aseguró, el pago de impuestos y la creación de empleos no compensan los daños que sufre la ciudadanía al consumir artículos de nulo valor nutricional.

Lejos de resolverse, la situación empeora cada día: el jueves pasado el doctor Córdova reveló el acelerado crecimiento de la obesidad entre los niños en los últimos siete años, y que 52 millones de mexicanos cargan con sobrepeso u obesidad, lo que eleva el gasto público para atacar las enfermedades que ocasionan. Sin embargo, en vez de garantizar con medidas legales el bienestar de la población, el problema lo quieren resolver con códigos de ética publicitaria, de cumplimiento voluntario, elaborados por los propios fabricantes. En otros países esos códigos han sido inoperantes.

Somos el país con mayor índice de obesidad infantil en el mundo, pero la Secretaría de Educación Pública y el Legislativo se niegan a prohibir la comida chatarra y los refrescos de cola en las escuelas, a pesar de que ha sido suficientemente probado que el rendimiento escolar depende, en buena medida, de la buena alimentación de los alumno. Hoy día millones de estidiantes sufren desnutrición y enfermedades fruto de la pobreza y los malos hábitos alimenticios.

El líder nacional del PAN y la lideresa de ese partido en la ciudad de México realizan ahora una cruzada en defensa de la niñez mexicana: alegan que los niños que adopten las parejas de un mismo sexo serán discriminados en las escuelas, pero ocultan que igual ocurre con los hijos de madres solteras, padres divorciados o los que tienen defectos físicos. En cambio, la tolerancia hacia la comida chatarra que han mostrado dirigentes, legisladores del blanquiazul y secretarios nombrados por el licenciado Calderón patrocina graves daños a la salud de millones de estudiantes. Es que hay que pagar los apoyos que ese partido recibe de la iniciativa privada. De nuevo, primero los negocios, al final, el bienestar público.

Obtenido el 25 de enero de 2010 de: http://www.jornada.unam.mx/2010/01/25/index.php?section=opinion&article=019a1pol

Amores que matan


Análisis sin Fronteras

Ana María Salazar*

Las cifras son irrefutables, pero difíciles de entender. La mayoría de nuestros jóvenes son víctimas de alguna forma de violencia. Veamos los datos. El 15.5% de la población de entre las edades de 15 a 24 años han sido víctimas de violencia física. El 75% de los jóvenes han sufrido violencia sicológica. Y uno de los datos más alarmantes que proporciona el Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve) señala que cinco de cada 10 mujeres viven situaciones de violencia en sus noviazgos. Lo más dramático de este último dato es que en un porcentaje altísimo, a pesar de ser víctimas de violencia por parte de su pareja, estas mujeres terminan casándose con sus victimarios. Me comentó para mi programa de TV, Seguridad Total, una víctima de violencia en el noviazgo que “pues yo me di cuenta, bueno ahora lo analizo que cuando éramos novios él tenía una novia, él realmente tenía su novia y me empezó a hablar a mí yo me daba cuenta de que él la golpeaba, le daba cachetadas y al verlo yo dije que conmigo va a cambiar, conmigo no va a hacer eso; hoy me doy cuenta que desde ese entonces él era violento…”

Otra víctima me señalo que “vives violencia de muchos tipos porque ese tipo de personas es celosa es posesiva, es manipuladora, chantajista porque si haces eso atente a las consecuencias, si haces aquello atente a las consecuencias, porque yo voy hacer esto y esto y entonces de repente toman el control de tu vida…”

Lo preocupante de esta situación es que hay una importante tendencia que señala que la violencia en el noviazgo va en aumento, y que de hecho la población en riesgo de tener una relación violenta comienza a los 12 años de edad. ¿Cómo es posible una niña o adolescente sea violentada por su novio y nadie se dé cuenta, o por lo menos que algún adulto haga algún esfuerzo por detener al agresor? La realidad es que la violencia en el noviazgo tiende a pasar inadvertida tanto para las instituciones como para los propios padres. Marcela Zambrano, una reconocida sicoterapeuta y experta en temas de violencia, me comentaba que más y más pacientes, junto con sus familiares, llegan a su consultorio a pedir ayuda y que los expertos se hallan en una situación de tener que especializarse más y más en tratamientos para ayudar a adolescentes que se encuentran en relaciones violentas.

Es importante señalar que hay diferentes tipos de violencia y con frecuencia se está confundiendo el amor con la agresión. Priscila Vera, directora del Imjuve señalaba que “se está dando la violencia, los jóvenes perciben desde una violencia sicológica en donde el novio o la novia te encelen en demasía, te llaman 10 veces al día, te dicen con quién salir y con quién no, y que los jóvenes lo caractericen con una muestra de cariño…” Araceli Sánchez Contreras, quien sufrió de violencia en el noviazgo, comentó para Seguridad Total que su relación “empezó con insultos, control de impedir salidas, de formas de vestir, de control de horarios de casa, de actividades, hasta que terminó en golpes en el momento de ir a trabajar…” Otro funcionario del Imjuve, Carlos Cruz veía la problemática desde la perspectiva de las víctimas:

“Hay una baja autoestima de que ya encontré a alguien y no quiero perder esta oportunidad… No han tomado la decisión de no saber decir no. Nace de esta violencia verbal hasta la violencia física hay muchos jóvenes que si llegan a golpear a la novia estos jaloneos sobre todo de la presión sicológica…” La directora del Imjuve agrega que otra forma de violencia sexual incluye aquella “en el que el joven le dice que va a terminar con ella si no tienen relaciones, o que la amenace con tener relaciones con quien no quiera y la violencia física es una violencia intrafamiliar son palmadas, pellizcos, nalgadas, una cachetada y todo este conjunto se caracteriza como una muestra cariño la cual no es justificable por que no existe…”

Sí hay ciertos comportamientos que son importantes indicadores de que una persona podría tener un comportamiento violento durante una relación. Marcela, la sicoterapeuta, me comentaba que sus pacientes narraban el comportamiento de sus novios violentos “me persigue constantemente, la persona que me ama está espiando mi celular y está tratando de acceder a mis correos o a mis contactos si o no ahí tenemos conductas de riesgo, cuando me prohíben ver a mis amigos me está aislando de mi familia me está diciendo que tengo que comportarme de ciertas maneras…” Marcela Zambrano concluía que para que una niña no caiga en manos de un novio violento los papás juegan un papel: “Necesitamos una mamá y un papá que sean capaces de cuidar a los niños y de enseñarles, en este caso a las niñas, que son mayoritariamente las maltratadas una serie de estrategias para identificar a los futuros victimarios.…”

Poner atención a comportamientos claves es fundamental para evitar que nuestras hijas caigan en noviazgos violentos. ¿Qué tan peligroso es para una adolescente caer en un noviazgo violento? La cifra es aterradora. Nueve de cada diez esposas golpeadas confiesan sufrir violencia desde el noviazgo.

El futuro de una adolescente pueda depender en gran parte de poder promover que sus relaciones iniciales sean sanas y donde el novio la respeta.

Correo: salazaropina@aol.com

En Internet: www.anamariasalazar.com


*La autora es analista política.


Obtenido el 25 de enero de 2010 de: http://www.lacronica.com/EdicionImpresa/EjemplaresAnteriores/BusquedaEjemplares.asp?numnota=666497&fecha=22/01/2010

jueves, 21 de enero de 2010

Intolerancia religiosa



Juegos de poder

Leo Zuckermann*


Hay noticias que regresan una y otra vez. Muchos medios ya ni las reportan. Uno de estos asuntos es la intolerancia de la comunidad católica de San Juan Chamula, Chiapas, en contra de los evangélicos. Es una vieja historia entre pobladores, cristianos todos. Es la historia de una mayoría que no acepta las creencias de una minoría.

Mal terminó el 2009 en el municipio chiapaneco y mal comenzó el 2010. De acuerdo a un reporte de Isaín Mandujano publicado en Proceso, “indígenas católicos de San Juan Chamula desmantelaron un templete y mantuvieron privado de su libertad durante varias horas al pastor evangélico, Javier Collazo, para impedir la realización de un culto público en la plaza central de esa localidad”. Los protestantes se quejaron con el gobierno estatal. El gobernador habló por teléfono y “con el alcalde Domingo López González, quien manifestó que no había ningún problema para que se hiciera la celebración”. Pese a la intervención de la autoridad, los católicos “impidieron que el evento se llevara a cabo”. Los evangélicos tuvieron que congregarse en “un estadio de futbol en San Cristóbal de Las Casas”.

De acuerdo a la misma nota, la intolerancia religiosa en San Juan Chamula ha “dejado más de 30 mil desplazados desde los años setenta”. Y es que los católicos tienen la costumbre de agredir físicamente a los evangélicos para correrlos de sus comunidades. Así comenzó este año. Otra nota de Proceso del mismo reportero da cuenta de ello: “Indígenas católicos tradicionalistas de la comunidad Los Llanos, en el municipio de San Juan Chamula, quemaron cinco casas y al menos ocho galeras y cocinas que pertenecían a 13 familias evangélicas”. Al parecer, los protestantes cometieron el “pecado” de negarse a “la exigencia de los católicos de convertirse a su religión y cooperar para las fiestas de la comunidad. Con marros y picos, los católicos se dirigieron a cinco de las casas para derribarlas y luego les prendieron fuego”. Ante las amenazas de muerte, los evangélicos abandonaron la comunidad.

Yo me pregunto: ¿hasta cuándo durará el conflicto de intolerancia religiosa en San Juan Chamula? ¿Acaso es irresoluble? ¿Qué está haciendo los gobiernos federal y estatal para asegurar la convivencia armónica de dos comunidades que creen en el evangelio de Cristo? ¿No debería intervenir las autoridades de la Iglesia Católica a fin de procurar la concordia con sus hermanos cristianos? ¿Qué han hecho los maestros de las escuelas públicas para enseñarles a los niños del municipio el valor de la tolerancia religiosa? ¿Dónde está la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en un caso de flagrante violación a la libertad de religión? ¿No deberíamos los medios de comunicación reportar y analizar más este caso de intolerancia religiosa que parece más del siglo XVI que del XXI?

No podemos permitir la coexistencia de dos países en México. Un México moderno donde la libertad de religión es una realidad y un México atrasado donde un pastor no puede predicar o una familia tiene que abandonar su comunidad por sus creencias religiosas. No puede justificarse la intolerancia porque esos son los usos y costumbres de una comunidad.

Dice el Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos firmada por México: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”. Universal significa “que pertenece o se extiende a todo el mundo, a todos los países, a todos los tiempos”, incluyendo, por supuesto, a San Juan Chamula.

Correo electrónico: leo.zuckermann@cide.edu *El autor es analista político/profesor investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

Obtenido el 21 de enero de 2010 de: http://www.lacronica.com/EdicionImpresa/ejemplaresanteriores/BusquedaEjemplares.asp?numnota=666362&fecha=21/1/2010

Hombres abandonados



Plan B

Lydia cacho*

Una pareja se detiene en la carretera del Sureste, escucha ruidos y al acercarse a la selva baja ve lo que parece una persona herida. Llaman a la Cruz Roja y se rescata a un hombre de 70 años sucio, enfermo y plagado de garrapatas. La senilidad le impide recordar desde cuando fue abandonado por su hijo. Había sido llevado a la selva para que muriera en ella, a falta de recursos o ganas de tolerarlo. Terminó en un hospicio manejado por monjas.

Hasta la década de los setenta México mantenía la cultura de las familias amplias integradas en que abuelas y abuelos participaban, eran cuidados y respetados por hijas e hijos. Sin embargo los patrones culturales han cambiado y ahora millones de familias abandonan o maltratan a las y los ancianos. En nuestro País existen siete millones de personas con más de 60 años de edad (7% de la población total). Cierto que disminuyó la tasa de natalidad y aumentó la esperanza de vida, que actualmente es de 72 años, pero hay diversos factores de los que nadie habla respecto a las personas adultas mayores.

Tres de cada cuatro ancianos abandonados en las calles u hospitales son varones. Quizá porque las ancianas, que aún cocinan y cuidan nietos, son más útiles que los viejos para la familia. En algunos casos la soledad en la vejez es el precio a pagar por los hombres que decidieron “ir por cigarros” y no volver. En otros hay evidencias de que fueron padres maltratadores, abusadores sexuales o alcohólicos. Conforme la sociedad revela y desprecia esas iniquidades, la gente se atreve a tomar distancia de los abusadores. Hace dos décadas a los patriarcas se les perdonaba y aguantaba todo y el maltrato se consideraba un asunto privado en el que ni ley ni Estado intervenían. Igualmente algunas de las ancianas abandonadas fueron madres crueles y maltratadoras cuyas hijas e hijos, nacidos en los sesenta, huyeron de casa para no volver. El 80% de quienes cuidan a las personas adultas mayores son esposas, hijas o nietas. No existe una cultura de participación masculina en lo doméstico, ni en cuidado de los otros.

Sólo 3 de cada 10 adultos mayores que trabajan tienen un salario. No hay una preparación para la vejez; encima la depresión después de la jubilación es una enfermedad de proporciones epidémicas. El desprecio a las personas adultas mayores no se da en la pobreza únicamente; los países con más altos índices de malos tratos perpetrados por familiares y cuidadoras son Australia, Canadá, Estados Unidos, Inglaterra y España. Las familias más conservadoras, ricas y religiosas abandonan a sus ancianos en asilos. No es un asunto de conservadurismo o familia tradicional, sino un cambio amplio de patrones socioculturales.

Aquí se revelan las consecuencias del abandono y la violencia familiar. Además, en la medida en que la cultura centra su adoración por la juventud y el individualismo superfluo, se olvida del potencial educativo y participativo de las y los ancianos. Para el 2025 habrán 17 millones de personas mexicanas con más de 60 años; para el 2050 serán 1 de cada 4. Lo más probable es que, para entonces, usted sea una de ellas. ¿Qué trato espera recibir? ¿No le gustaría vivir una vejez digna y participativa?

En Internet: www.lydiacacho.net *La autora es periodista mexicana/experta en derechos humanos y política.
Obtenido el 21 de enero de 2010 de: http://www.lacronica.com/EdicionImpresa/EjemplaresAnteriores/BusquedaEjemplares.asp?numnota=666237&fecha=20/01/2010

Soy huérfano


Jaque mate

La intolerancia es prueba de impotencia.
Aleister Crowley

Sergio Sarmiento*


Recibo ayer dos correos electrónicos sobre los matrimonios entre homosexuales y la posible adopción de niños por parejas gay.

Uno contiene una presentación en Power Point que se titula “Las nuevas familias en el DF”. La protagoniza un niño rubio -por supuesto- con un gorro de Santa Claus que subraya su inocencia y que dice: “Hola, soy Alejandro. Tengo un año y medio y soy huérfano”.

Señala la presentación que en el orfanato le dijeron a Alejandro que pronto tendría una familia que lo haría feliz; pero unos políticos, entre los que incluye al jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, decidieron que “Yo merecía tener una familia perfecta para poder desarrollarme y crecer feliz”.

La familia que le dieron los políticos, sin embargo, es un grupo de trasvestis locos y promiscuos que incluso –quizá– abusan del pequeño. Al final de la presentación el niño de un año y medio se pregunta: “¿Por qué mis amigos de la escuela son tan diferentes?” En la foto aparece un bebé con su padre y su madre, ambos jóvenes y guapos. Los tres se muestran felices.

Esta presentación me recuerda los argumentos de los años sesenta de algunas familias blancas en Estados Unidos que afirmaban que todos los negros eran asesinos y violadores por lo que no se les debía permitir vivir en vecindarios blancos o asistir a escuelas blancas.

Cualquiera podría preparar ahora una presentación en Power Point de la realidad de muchas familias heterosexuales, con padres golpeadores y abusivos, o de aquellas en que los padrastros heterosexuales abusan de las niñas a su cargo. Esta presentación podría usarse para exigir que se prohibiera la adopción por parejas heterosexuales.

También la discriminación contra los mexicanos en los Estados Unidos podría promoverse con una presentación similar. La imagino con esas imágenes que son ya estereotipo de los mexicanos fuera de nuestro país: Panzones, con sombrero, bigotones, armados hasta los dientes y con anillos de joyas y cadenas de oro. La presentación argumentaría que, como los mexicanos son sucios, flojos, violentos, ladrones y narcotraficantes, no se les debe permitir el ingreso a Estados Unidos.

De igual manera me imagino una presentación de Power Point que ofrezca los nombres y retratos de tantos sacerdotes acusados de abusar de menores y que argumente que se debe prohibir cualquier contacto de sacerdotes con menores de edad.

Estos razonamientos, sin embargo, son falaces. Ni todos los homosexuales son locos, trasvestis o promiscuos, ni todos los negros son asesinos, ni todos los mexicanos son narcotraficantes, ni todos los padrastros heterosexuales abusan de las niñas, ni todos los sacerdotes de los menores. Quienes cometan actos indebidos deben ser castigados, por supuesto, pero no podemos pensar que una persona deba ser discriminada simplemente porque es homosexual, negro, mexicano, heterosexual o sacerdote.

La discusión sobre el matrimonio entre homosexuales y sobre la adopción de niños por homosexuales ha sacado a la luz la enorme intolerancia de algunos grupos de mexicanos que se niegan a aceptar que alguien pueda ser diferente.

Ah, pero olvidaba el segundo correo que recibí. Es de Ana Abascal, una joven estudiante universitaria, que dice: “Yo conozco a varios suertudos que tienen dos papás o dos mamás y que les va mucho mejor que a muchos de mis amigos que tienen un papá y una mamá y que viven un infierno. También les va mejor que a mí misma, que sólo tengo una mamá”. Súbitamente Ana me convence de que en México todavía hay tolerancia e inteligencia.


LIBERTAD DE LA IGLESIA

No acepto la posición de quienes dicen que la Iglesia no debe opinar sobre el aborto, el matrimonio entre homosexuales o la política. Ya han pasado los tiempos en que el Estado podía censurar a quien fuera. Tampoco estoy de acuerdo, sin embargo, en que la Iglesia imponga sus posiciones morales o políticas sobre todos los mexicanos.
En Internet: www.sergiosarmiento.com *El autor es periodista y analista político/comentarista de televisión. Obtenido el 21 de enero de 2010 de: http://www.lacronica.com/EdicionImpresa/EjemplaresAnteriores/BusquedaEjemplares.asp?numnota=666236&fecha=20/01/2010

lunes, 18 de enero de 2010

El negocio de la salud



Bernardo Bátiz V.

De acuerdo con nuestra Constitución, uno de los derechos fundamentales de la persona es la salud. Este derecho choca frontalmente, como es también el caso de la educación, con el avance de la organización de la colectividad en un sistema capitalista, en el que, según pretenden sus más convencidos defensores, sólo tienen acceso a estos servicios, quienes pueden pagarlos.

Salud y educación, en un sistema de libre mercado sin cortapisas, únicamente están al alcance de quienes disponen de recursos y la calidad de los servicios, será proporcional al patrimonio. Las disposiciones contenidas en los artículos tercero y cuarto de nuestra Carta Magna, así, no tendrán vigencia real.

Solamente para recordar, el artículo tercero se inicia con un párrafo indiscutible: "todo individuo tiene derecho a recibir educación"; el artículo cuarto ordena: "toda persona tiene derecho a la protección de la salud".

Estos principios son letra muerta, si en la práctica la ganancia, las ventas, el mercado son los mecanismos de distribución de los servicios de salud. Serán inútiles las declaraciones solemnes en leyes fundamentales y en tratados internacionales si no funcionan en la práctica sistemas de redistribución de la riqueza y de seguridad para todos.

En este contexto, la denuncia de un experto en el tema, Wolfgang Wodarg, nada menos que presidente de la Comisión de Salud de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, es grave: acusó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de haber exagerado la gravedad de la pandemia de la gripe A/H1N1 en beneficio de las grandes empresas fabricantes y vendedoras de medicinas, ansiosas siempre de incrementar sus pedidos y sus contratos.

La OMS se defiende aduciendo que no fueron exagerados los datos divulgados y que la información que proporcionó tiene bases científicas; sin duda la alarma mundial fue cubierta con una capa de veracidad, provino de un organismo dependiente de la ONU y no hubiera preocupado sin visos reales o exagerados de investigación científica. Solamente a posteriori podrá verificarse si la acusación de Wodarg nos está o no advirtiendo de una realidad no imposible.

La duda es razonable. Cuando se extendía en México, mayo de 2009, el miedo a la pandemia y era usado por el sistema como experimento de control social, Julio Hernández López, en Astillero, la valiente e imprescindible columna de La Jornada, dio a conocer la opinión de Marc Siegel, profesor de medicina de la Universidad de Nueva York, quien puso en duda el fundamento de la alarma, al decir: "esta gripe durará lo que duren los informativos" y que "este año es benigna en todas partes, menos en los medios".

La duda es razonable; si la salud para muchos no es más que un negocio como otro cualquiera, idea que lamentablemente se abre paso en el sistema liberal que se ha ido imponiendo en México, tenemos derecho a discutir el asunto y plantearlo públicamente. Recordemos el intento privatizador de los últimos gobiernos panistas y priístas; suprimieron la Escuela de Salud Pública, que se ocupaba del saneamiento ambiental, de prevenir epidemias y de formar profesionales y técnicos de la salud en materia de prevención y la sustituyeron por un instituto de investigaciones, alejado de la realidad y ocupado únicamente de congresos, simposios y actos protocolarios, que dan lucimiento pero poco beneficio le producen a la gente. Si tratan de privatizar los servicios de salud del Instituto Mexicano del Seguro Social y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado y sustituirlos por negocios privados, por qué no hemos de poner en tela de juicio la veracidad de la alarma.

He tenido oportunidad de conocer a médicos que tienen respeto por su profesión y sus pacientes y he estado cerca de instituciones de salud que cumplen cabalmente con su cometido; el servicio de la medicina para muchos sigue siendo un apostolado y una oportunidad de servir.

Lamentablemente, para otros es la ocasión de tener "éxito", que en el mundo capitalista se mide través de la fortuna; todos hemos oído de doctores que asustan al paciente y a su familia para operar de "urgencia", porque les "urge" completar lo que necesitan para su viaje anual al extranjero o porque hay que pagar la membresía del club de golf; todos sabemos que hay organizaciones de salud que para sus propietarios son sólo un negocio más, en una cadena de inversiones.

Un tema prioritario para ser resuelto, con o sin reforma del Estado, es el de la democratización de los servicios de salud y la regulación con sentido social de los grandes negocios alrededor de la medicina, que de apostolado se ha degradado a charlatanería productiva.

jusbbv@hotmail.com

Obtenido el 18 de enero de 2010 de: http://www.jornada.unam.mx/2010/01/18/index.php?section=opinion&article=016a2pol

jueves, 14 de enero de 2010

Cipriana Jurado, vivir en peligro



Sara Lovera

MÉXICO, D.F., 14 de enero (apro).- El movimiento feminista a mediados del siglo XIX fue una larga apuesta, sin duda, para cambiar al mundo. Las iniciadoras de ese largo entramado, además de luchar por conseguir la igualdad entre hombres y mujeres, apoyaron el movimiento anti-esclavista, apoyaron los primeros movimientos pacifistas.

Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo promovieron en plena guerra (1914-1919) la primera conferencia internacional de Mujeres por la Paz, sabedoras de que el conflicto y la guerra sin fin, perjudicaba la convivencia humana. Probablemente hoy serian las abanderadas en denunciar cómo una guerra sin cuartel, entre hombres, afecta sobre todo a la población civil.

De esa estirpe vino a nuestro entorno contemporáneo Josefina Reyes, ultimada el 3 de enero de este año. Josefina figura ahora entre los 150 casos de abusos militares desde que se inició el operativo Chihuahua que se ha llevado, entre decenas de víctimas, a las y los defensores de derechos humanos en nuestro país.

Ahora está en peligro Cipriana Jurado Herrera, compañera de Josefina que ya percibe que ha quedado sola y que su colaboración con esa Josefina de todos los tiempos, en la elaboración de un informe sobre los crímenes en Ciudad Juárez, la señala como incómoda. Su vida en efecto peligra.

El Operativo Chihuahua, según todos los indicios, hechos y documentos rastreados por el trabajo de los periodistas que ahora también viven en peligro, ha significado toda clase de abusos a las personas, a los familiares de casa en casa, a los deudos dolientes.

La denuncia parece insuficiente. Apenas hace unos días el Felipe Calderón ratificó su decisión de continuar la guerra, es decir de mantener, a pesar de todas las críticas, su campaña de armas que nos hostiga y nos desalienta.

El domingo 10 de enero, de ocho reporteros en distintas partes del país, informan en una larga crónica publicada por La Jornada, que dio cuenta de al menos 44 ejecuciones en un fin de semana, siete eran mujeres, además de una niña baleada. Un reporte alucinante por cotidiano. De esas 44 ejecuciones, 21 correspondieron a personas en Ciudad Juárez.

Ninguna cuenta, ninguna descripción, donde se hallan datos del crecimiento de la crueldad (mutilaciones, levantamientos o secuestros inesperados, ejecuciones frente a los ojos de criaturas y mujeres) puede ser justificada en esta hora.

Lo más grave es que la documentación referida por los diarios y revistas del país, por las investigaciones de Amnistía Internacional, por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas y por los expedientes de queja abiertos por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, han dado la pauta a las declaraciones de Judith Galarza Campos, quien dijo que se está conformando en el país un crimen de Estado, no sólo por los abusos de los militares sobre la población civil, sino porque se ha identificado a “militares vestidos de civil que son parte de un grupo paramilitar que el gobierno mexicano ha formado para sofocar cualquier foco rojo que pudiera genera inestabilidad social”.

Galarza Campos es vicepresidenta ejecutiva de la Federación Internacional de Familiares de Personas Desaparecidas (Fedefam), organismo con carácter de consultor en la ONU, de amplia experiencia en la identificación de abusos militares en regímenes fascistas en América Latina.

Es decir, las denuncias sistemáticamente difundidas en los tres años en que Calderón reside en Los Pinos, no solamente son producto de esa guerra “contra el crimen organizado”, sino que forman parte de una estrategia gubernamental y/o de los grupos de poder, para acallar la protesta social y resolver las demandas de la población a sangre y fuego, sin el más mínimo recato.

Y en ese fango que empieza a aprisionarnos, las mujeres luchadoras por los derechos y la integridad de las y los otros, son víctimas tanto como los hombres. Es sencillamente inaceptable.

Cipriana y Josefina a través de las organizaciones civiles que fueron sorprendidas en 1993 por la cuenta del asesinato de mujeres, el feminicidio, son como aquélla Rosa Luxemburgo que advirtió lo que significaba desatar el engranaje del uso de la fuerza como única solución para los conflictos.

Rosa tuvo razón, la primera guerra mundial no logró resolver ningún problema. Dos décadas después, el nazismo y el guerrismo de Adolfo Hitler acabarían con toda una generación de hombres y mujeres judíos y de las diversas izquierdas y resistencias europeas, dejándonos una lección que los dueños del poder en México no aprendieron.

Es por la paz y la solución pacífica de los conflictos por lo que el feminismo, en los dos últimos siglos ha luchado denodadamente, porque en la simiente de la furia humana está la desigualdad y la discriminación.

En esta hora en que se levantan todas las voces contra esta equivocada política del desgobierno de Felipe Calderón, es insoportable el cinismo y el silencio de todas y todos los que lo rodean y es inaceptable la indiferencia frente a sucesos tan repetidos y documentados, en donde es claro que a la muerte por aborto –también confinada-, a la que sucede por la falta de políticas reales a más de 4 mil mujeres cada año, por los cánceres femeninos, a las que en la marginalidad mueren por el frío por falta de proteínas, se sumen aquéllas que o viven en sitios como Ciudad Juárez o levantan la voz para acabar con la barbarie.

Nadie debería permanecer en el margen de ésta, nuestra situación.

Comentarios: saralovera@yahoo.com.mx

Obtenido el 14 de enero de 2010 de: http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/75560

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Teletón y terrorismo


Astillero
  • Vincular crítica con delitos


Julio Hernández López

Carlos Loret de Mola publicó ayer, en El Universal, una Historia de reportero denominada "Una bomba en el Teletón". En ella narra reprobables amenazas anónimas, hechas por Internet, de colocar artefactos explosivos en los Centros de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT) de Tlalnepantla y Guadalajara, y lo sucedido la mañana de este lunes, cuando una llamada telefónica anunciando un estallido en dos horas, provocó el desalojo preventivo de niños, familiares, trabajadores y médicos en el centro de rehabilitación de Tlalnepantla.

El plan estaba hecho, menciona el periodista de Televisa en una de sus líneas. Lo malo (¿el plan?) es que, a partir de esos datos, el conductor de televisión ha tratado de vincular, sin pruebas, las críticas en Internet al Teletón con amenazas de poner bombas en centros de rehabilitación. Según esas graves acusaciones, el Teletón consiguió este año de panzazo sus metas de recaudación, en parte por la crisis económica pero, además, porque hubo de enfrentar la “sistemática y organizada campaña –manifestada en Internet pero que mereció difusión y respuesta en televisión abierta– de intento de desprestigio”.

Aún así, en esa batalla que ha de suponerse equilibrada y pareja (internautas contra televisoras), los anti-Teletón sufrieron una derrota descomunal, pues en la colecta electrónica se habrían conseguido más dinero y más donantes individuales. Esa lectura bélica (¿de la guerra contra el narco, a la guerra contra los antiteletones?) cerró con un párrafo que constituye una peligrosa acusación contra quienes ejercen su derecho a la crítica y se oponen a los poderes desde Internet, particularmente en las cuentas de tuiter, donde el tema del rechazo al Teletón fue frecuentemente abordado. Dijo Loret de Mola: “su discurso intolerante, sin matices, violento, pero derrotado, derrotado por millones de mexicanos, intentó un día más tarde una nueva ruta de expresión: la amenaza de hacer explotar un Centro de Rehabilitación Infantil Teletón tratando de manchar el triunfo social que representó la posibilidad de fundar dos nuevos CRIT’s, sostener los existentes y abrazar ahora la causa de los niños con cáncer. Está claro quiénes están detrás. Ni buscarle”.

La relación que hace Loret de Mola es inequívoca: quienes criticaron en Internet, derrotados porque el Teletón tuvo más gente y más dinero, intentaron una nueva ruta de expresión: la amenaza de hacer explotar etcétera. Pero, ¿quiénes, Carlos? ¿Quiénes pasaron de críticar el Teletón al terrorismo telefónico?, ¿quiénes, derrotados, quisieron vengarse de esa despiadada manera?, ¿quiénes deben ser buscados (aunque, todo está tan claro, que ni buscarle) y llevados a declarar por la policía cibernética?

Porque, vincular sin pruebas la crítica con el terrorismo es abrir las puertas a la represión; vincular la libre expresión por Internet a la comisión de hechos delictivos como los relatados es una irresponsabilidad. A menos que se den pruebas. Carlos Loret de Mola ha sido un periodista de gran profesionalismo y sensibilidad política, sobre todo en la etapa en que colaboró con Ricardo Rocha en radio. De no poder sustentar lo que ha escrito, debería corregir sus letras y ofrecer disculpas a quienes legítimamente critican al Teletón pero no por ello son terroristas. De contar con pruebas, debería presentarlas de inmediato ante las autoridades correspondientes para que se inicie un proceso de indagación y eventual castigo. De otra manera, parecerá un amago preventivo de Televisa, una treta sentimentalista más para defender el espectáculo anual de caridades deducibles de impuestos, una guillotina judicial sobre Internet o un berrinche en las alturas televisivas al que un redactor cercano da acomedida transcripción pública. ¿Cuál es el plan ya hecho?


Obtenido el 9 de diciembre de 2009 de: http://www.jornada.unam.mx/2009/12/09/index.php?section=opinion&article=004o1pol

Una bomba en el Teletón



Historias de reportero


Carlos Loret de Mola


“Unos días antes, durante o después del Teletón va a explotar un CRIT”. La amenaza era sucinta y llegó a través de sendos correos electrónicos a las cuentas de Internet de los Centros de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT) ubicados en Tlalnepantla, Estado de México, y Guadalajara, Jalisco.

Encabezada por Fernando Landeros, la fundación más exitosa y mejor evaluada de México dio parte a las autoridades de esta amenaza que fue de inmediato turnada a las áreas de delitos cibernéticos. Se tomaron las medidas de reforzamiento de seguridad necesarias y no se bajó la guardia.

Por eso cuando la mañana de ayer el conmutador del centro de rehabilitación de Tlalnepantla recibió la llamada de “en dos horas va a estallar el CRIT” seguida de “un colgón”, el plan estaba hecho: antes incluso de dar parte al presidente de la Fundación, los encargados iniciaron la evacuación de niños con discapacidad, familiares que forman parte de las terapias y trabajadores de todas las áreas, desde médicos hasta quienes atienden al público. Tras una inspección a las instalaciones bajo zozobra, el escuadrón anti-bombas de la Agencia de Seguridad Estatal mexiquense diagnosticó que fue una falsa amenaza.

Quien orquestó el amago no afectó al Teletón, no vulneró a Televisa o alguna de las empresas patrocinadoras, no molestó a ningún conductor, periodista, cantante, ac triz o actor comprometido con la causa, pero sí logró que 500 niños con discapacidad dejaran de asistir a sus terapias con sus familiares, interrumpieran su rehabilitación y encontraran en su camino a la integración con la sociedad un nuevo obstáculo a los que ya se enfrentan (discriminación, abandono, ataques a su dignidad, pobreza).

Entre el viernes en la noche y el domingo en la madrugada, el Teletón llegó a su meta de panzazo en año de crisis, recaudando más de 443 millones de pesos. Este 2009 hubo de enfrentar, además, la sistemática y organizada campaña —manifestada en Internet pero que mereció difusión y respuesta en televisión abierta— de intento de desprestigio. Los anti-Teletón sufrieron una derrota descomunal: no sólo se llegó a la meta en el monto económico sino que el número de personas que donaron superó al del año anterior.

Su discurso intolerante, sin matices, violento, pero derrotado, derrotado por millones de mexicanos, intentó un día más tarde una nueva ruta de expresión: la amenaza de hacer explotar un Centro de Rehabilitación Infantil Teletón tratando de manchar el triunfo social que representó la posibilidad de fundar dos nuevos CRIT’s, sostener los existentes y abrazar ahora la causa de los niños con cáncer. Está claro quiénes están detrás. Ni buscarle.


Obtenido el 9 de deiciembre de 2009 de: http://www.eluniversal.com.mx/columnas/81333.html